
Nadie envejece por vivir años, sino por abandonar sus ideales. Eres tan joven como lo sea tu confianza en ti mismo, tu esperanza... Eres tan viejo como tu temor, tus dudas, tu desesperanza...
No dejes que nadie te cambie, siempre sé tu mismo, único, sin ser una copia nadie. No sigas al rebaño, no te creas inferior por ser diferente, por pensar diferente, por tener creencias diferentes, porque siempre serás superior a aquellos que sean iguales.
El desvanecimiento de los ideales es triste prueba de la derrota del esfuerzo humano.
